Itinerario 31: Fin de nuestro recorrido despues de haber visitado Esquivias y Yepes.

El gua reina en esta zona castellano-manchega

“La Mancha, por los siglos de los siglos”
(Toledo, Ciudad Real, Cuenca y Albacete)
Espectaculares imágenes de la Mancha en un magnífico reportaje emitido por TVE, que se puede ver pinchando aquí

Continuando dirección a Madrid, punto de partida de nuestra Ruta del Quijote, por la carretera N-IV, nos dirigimos hacia La Guardia, distante de Tembleque 11 kilómetros, que perteneció a la Orden de San Juan y que re­cibió el título de «Muy Leal» en tiempos de Alfonso VIII. La iglesia parro­quial es del sigo xvn y en ella trabajó Angelo Nardi, pintor de Felipe II.Una mención muy singular reclaman la antigua casa de la Inquisición, del sigo xvn, y una sinagoga construida en el siglo xv, a la que se accede por una trampilla situada en el suelo de la ermita de Nuestro Padre Jesús. El pueblo cuenta con nueve ermitas de las cuales la más representativa es la del Santo Niño, en la que se supone que estuvo enterrado el cuerpo del Santo Niño, muerto a consecuencia de las torturas a que fuera some­tido por José Franco, judío converso, y por otros de su grupo, hecho que aceleró la firma del decreto de expulsión por parte de los Reyes Católi­cos. A la luz de este hecho, la casa de la Inquisición adquiere su exacta y escueta dimensión. Las casas-cuevas son aquí edificaciones curiosas.

Vista panorámica de Hurta de Valdecarábanos que pèrteneció a la Orden de Calatrava.

Vista panorámica de Hurta de Valdecarábanos que pèrteneció a la Orden de Calatrava.

Por la carretera TO-204, a la izquierda de la N-IV, siempre en dirección a Madrid, llegamos a Huerta de Valdecarábanos, después de recorrer 16 ki­lómetros, con el fin de visitar este pueblo en cuya etimología se encuen­tran recuerdos y vestigios de «vergeles» y que perteneció a la Orden de Calatrava, quedando tan sólo ruinas de su fortaleza, que llegó a tener has­ta tres recintos amurallados. Destaca en el pueblo su iglesia del siglo XVIII dedicada a san Nicolás de Bari y el palacio de los Loaysa, de tres plantas, con bella fachada plateres­ca. Resalta, además, en el pueblo la modernista ermita dedicada a Nuestra Señora del Rosario.

Desde el mismo pueblo de Huerta de Valdecarábanos se puede divisar el castillo de Monreal, fortaleza militar construida en el siglo XII, de la que se conserva una torre semicircular y un lienzo de muralla.

MINGOTE DON QUIJOTE

En Dosbarrios hay que admirar la casa de los Monos -por las figuras que flanquean sus puertas- del siglo XVII, el convento de los trinitarios, del mismo siglo y la iglesia parroquial, sobre planos de Covarrubias, dedicada a santo Tomas Cantauriense, del siglo XVI. También son dignos de admira­ción el pósito, del siglo XVI, la casa de la Tercia, del mismo siglo, el ayunta­miento y algunas casas señoriales. Se cuenta que de los dos barrios del pue­blo, separados por el valle de Carábanos, a consecuencia de una disputa por la posesión de una fuente, uno de ellos fue destruido, fusionándose posteriormente. La fuente tiene trazas que recuerdan a Juan de Herrera.

La impresionante iglesia parroquial de San Benito de Yepes, una de las más majestuosas de La Mancha.

La impresionante iglesia parroquial de San Benito de Yepes, una de las más majestuosas de La Mancha.

Desde Huerta de Valdecarábanos, por la canetera TO-213, a seis kilómetros se encuentra Yepes, en plena Mesa de Ocaña, de la cual se tienen las primeras noticias en el siglo XIII, al haber sido dada la villa por Alfonso VII al arzobispo de Toledo, al que perteneció hasta tiempos de Felipe II.

Es un pueblo ciertamente monumental. Su casco antiguo estuvo rodea­do de murallas, de las que hoy quedan algunos restos y la torre albarrana en la calle de Santa María, del siglo xiv. La puerta de la Villa procede del siglo XIII. De los mismos siglos son la puerta de Toledo o de la Virgen del Carmen, la puerta de Madrid o de San Miguel, la puerta de la Lechugina y la torre de la calle de Fray Diego de Yepes.

El templo parroquial de San Benito es uno de los más majestuosos de toda La Mancha. Fue diseñado en 1533 por Alonso de Covarrubias, con airosa to­rre renacentista de tres cuerpos y bella rejería de los siglos XVI y XVII. El retablo mayor es renacentista y conserva pinturas de Luis Tristán, discípulo de El Greco. Su custodia es una pieza muy rica y notable. De interés es también la piadosa historia de los Sagrados Corporales de Cimballa, pueblo de Aragón en el que tuvo lugar el milagro que los consagra y de los cuales fray Diego de Yepes, prior de El Escorial y confesor de Felipe II, consiguió un trozo para de­positarlo como reliquia en la capilla de la Vera Cruz de la iglesia de su pue­blo. Merece la consideración del visitante la plaza Mayor, así como el edifi­cio de la antigua Sinagoga, justamente en la calle de este nombre.

Hay que visitar además la iglesia del hospital de la Concepción, del si­glo XVI el hospital de San Nicolás del XVII, unas casas típicas del siglo XVIII y el convento de carmelitas descalzas del siglo XVII, del que se refiere que guarda entre sus reliquias nada menos que la cabeza de una de las Once Mil Vírgenes.

La iglesia de Ciruelos está consagrada a la Asunción de la Virgen.

La iglesia de Ciruelos está consagrada a la Asunción de la Virgen.

A cinco kilómetros de Yepes, por la carretera TO-213, se llega a Cirue­los, del que hay referencias ya en el siglo IX y que perteneció a la Orden de Calatrava, con iglesia, por tanto, dedicada a la Asunción. El atractivo turístico-religioso más importante de este pequeño pueblo se debe a que en su iglesia conserva el sepulcro de san Raimundo, abad del monasterio navarro de Fitero, que fue el fundador de la que después sería la todopo­derosa Orden de Calatrava. San Raimundo murió en este pueblo, en una hospedería que estaba a cargo de los monjes bernardos. El sepulcro está rodeado de una gran reja, costeada por Carlos III.

Seis kilómetros nos separan de la N-IV, a la altura de Aranjuez, ruta que seguimos hasta Seseña Nuevo, pueblo desde el que podríamos tomar la TO-421 pasando por Seseña, con su castillo de Puñoenrostro, fortalezadel siglo XIV, hasta llegar a Esquivias, del que el mismo Cervantes escri­biera que es un famoso lugar, por mil causas famoso, una por sus ilustres lina­jes, y otra por sus ilustrísimos vinos.

En este pueblo vivió el autor de El Quijote y hasta es posible que en él escribiera su primera parte. Aquí contrajo matrimonio con doña Catalina de Palacios Salazar, en la iglesia de Santa María, el día 12 de diciembre de 1584, contando él 37 años y ella 19. En una casa señorial, con escudo de armas en la fachada, cerca de la iglesia, se cree que Miguel de Cervantes pasó los únicos años de felicidad de toda su ajetreada vida.

El queso es un producto castellano-manchego merecedor de recuerdos y placeres gastronómicos.

El queso es un producto castellano-manchego merecedor de recuerdos y placeres gastronómicos.

La iglesia del pueblo, del siglo XVIII, está dedicada a la Asunción. Aquí se venera a la virgen de la Leche, una talla del siglo XVIII. Hay una ermita del siglo XVI dedicada a san Roque, con altar barroco. El convento de los capu­chinos fue construido en el siglo XVIII. Del mismo siglo es también la fuen­te y «La Torrecilla».

La llamada casa de Cervantes, en la plazuela de Cervantes, es una típica casona del siglo XVI, de dos plantas, con patio o corral al que se accede por un portalón. Conserva la estructura de los techos, con vigas, y la puerta con herrajes. Ha sido declarada Monumento y convertida en Mu­seo-Casa de la Cultura. Una lápida conmemorativa refiere lo siguiente:

«Miguel de Cervantes Saavedra

gloria de España y de la humanidad

para memoria de su enlace toledano

y de sus estancias en esta mansión solariega

la casa de Toledo en Madrid

y el pueblo de Esquivias

unidos en pensamiento y acción

a 2 de abril de 1933

rindieron fervoroso homenaje.

 

Exterior de la iglesia de Santa María de Esquivias "famoso lugar, por mil causas famoso" como relatara Cervantes.

Exterior de la iglesia de Santa María de Esquivias “famoso lugar, por mil causas famoso” como relatara Cervantes.

En Esquivias se habla de la existencia de un personaje, tío de su esposa Catalina, de nombre Alonso Quijada de Salazar -dueño de la casa- que terminó sus días de fraile, pero que en su juventud fue muy dado a la lec­tura de libros de caballería y que posiblemente sirviera de modelo en su novela a Cervantes; los vecinos aseguran del tal Alonso Quijano que se trataba de una persona muy buena. De otros personajes del Quijote tam­bién se refieren y ofrecen perfiles muy adecuados y certeros en el pueblo de Esquivias.

Para conocer mejor Esquivias, nada mejor que disfrutar de un documental relacionado con el Quijote y su autor.

Pincha aqui para verlo

 

 

Interior de la iglesia de Santa María de Esquivias en la que contrajo matrimonio Miguel de Cervantes.

Interior de la iglesia de Santa María de Esquivias en la que contrajo matrimonio Miguel de Cervantes.

Por la carretera TO-424 alcanzamos con facilidad la N-401, autovía de Toledo, a la altura de Illescas, con su iglesia de la Asunción y su Torre mudejar -la princesa de las torres toledanas-, el hospital de la Caridad y los cuadros de El Greco, la puerta de Ugena y sus Infanzones con sus há­bitos tan vistosos y nobles.

En una plaza de Illescas, fuente de los Leones.

En una plaza de Illescas, fuente de los Leones.

Aun estando tan cerca Toledo, en esta ocasión no es posible nuestra vi­sita, pese a que en El Quijote se hagan tantas referencias a esta ciudad, con sus canónigos, su arzobispo, su plaza de Zocodover, su Hermandad, sus locos y hasta a la posibilidad de que en ella compren las mujeres su ahue­cado «verdugado».

Pero el tiempo no da más de sí y enfilamos definitivamente nuestros pasos en dirección a Madrid, convencidos de que la Ruta del Quijote de­bería habernos llevado también a Alcalá de Henares y a Zaragoza y a Bar­celona y a tantos otros lugares que de alguna manera se hacen presentes en la inabarcable obra de Cervantes. Las limitaciones que nos impusimos en esta ocasión no nos permiten otra solución que la de colocarle aquí el punto final.

Estre Illescas y Esquivias, este lugar es conocido como "Mirador de Cervantes".

Estre Illescas y Esquivias, este lugar es conocido como “Mirador de Cervantes”.

Atrás queda La Mancha, pero los personajes cervantinos siguen reco­rriendo todos los caminos de su arte, de sus tradiciones, de su historia y de sus paisajes. Al haberles acompañado nosotros, nos sentimos manche-gos, es decir, llanos, universales, en movimiento constante, verticales y horizontales a la vez, infinitos, románticos, mitad soñadores y mitad prácticos…

Es decir, nos sentimos «quijotes» y «sanchos» que, en definitiva, era la meta hacia la que nos dirigimos al decidirnos a hacer coincidir nuestra ru­ta con la de La Mancha, acompañados por el inmortal don Miguel de Cervantes Saavedra.

-Dadme albricias, buenos señores, de que yo ya no soy don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano, a quien mis costumbres me dieron renombre de Bueno [...] Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda priesa; déjense bur­las aparte y tráiganme un confesor que me confiese y un escribano que haga mi testamento; que en tales trances como éste, no se ha de burlar el hombre con al­ma [...].

-¡Ay! -respondió Sancho llorando-. No se muera mesa merced, señor mío, si­no tome mi consejo, y viva muchos años; porque la mayor locura que puede ha­cer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie lo mate, ni otras manos lo acaben que las de la melancolía [...].

-Señores -dijo Don Quijote-, vamonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño. Yo fui loco y ya soy cuerdo; fui don Quijote de la Mancha y soy agora, como he dicho, Alonso Quijano el Bueno.

La obra de Cervantes y él mismo siguen en permanente actualidad a través de cnferencias, congresos, obras de teatro y reuniones de estudio. Últimamente la búsqueda de sus restos mortales mantuvo de cabeza a todo el mundo.

La obra de Cervantes y él mismo siguen en permanente actualidad a través de cnferencias, congresos, obras de teatro y reuniones de estudio. Últimamente la búsqueda de sus restos mortales mantuvo de cabeza a todo el mundo.

Nosotros no podemos dejar de resistir la tentación de colocar aquí el ejemplar y aleccionador epitafio que para su sepultura redactara el bachi­ller Sansón Carrasco:

Yace aquí el Hidalgo fuerte / que a tanto extremo llegó / de valiente, que se advierte/que la muerte no triunfó/de su vida con su muer­te. / Tuvo a todo el mundo en poco; / fue el espantajo y el coco / del mundo, en tal coyuntura, /que acreditó su ventura /morir cuerdo y vivir loco.

La publicidad de Don Quixote nos sale al encuentro en calles, estaciones y aeropuertos manteniendo siempre viva la figura del insigne caballero.

La publicidad de Don Quixote nos sale al encuentro en calles, estaciones y aeropuertos manteniendo siempre viva la figura del insigne caballero.

 

 

 

 

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